La causa profunda de la escisión del PNV: el fracaso del Estatuto como apuesta del PNV y como legitimador del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 7 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
7.4. La ruptura real del PNV en 1984, cuando cesa Garaikoetxea.
Tras las elecciones de febrero todo el año 1984 es una constante reafirmación por parte del PSOE y de su Gobierno de que el Estatuto ha fracasado en tanto que pacto político. El PSOE y su Gobierno tratan "el problema vasco" en clave represiva. La acción represiva sobre los vascos sube de tono. 1984 es el año de las expulsiones y deportaciones de refugiados vascos desde Francia a las cuatro esquinas del mundo, el año en que comienzan las extradiciones a España. PERO, SOBRE TODO, 1984 ES EL AÑO DEL GAL QUE PRODUCE DECENAS DE VASCOS MUERTOS AL OTRO LADO DEL BIDASOA. Y 1984 es el año del asesinato del líder de HB Santiago Brouard.
1984 es también el año en que el desarrollo del Estatuto no sólo no avanza, sino que retrocede. Continúa el parón de las transferencias (que dura ya desde el "golpe de timón" que supuso el golpe ¿frustrado? del 23-F de 1981). Y el Gobierno del PSOE va desmochando el Estatuto trozo a trozo, Ley Orgánica a Ley Orgánica.
El PNV lo denuncia. En los actos del Aberri Eguna Arzalluz y Garaikoetxea ponen el grito en el cielo al respecto. Arzalluz enfatiza:
"Podrán traernos hasta cañones, pero aquí seguirá habiendo un pueblo… esto no se puede terminar ni con el GAL, ni con la Guardia Civil, ni con nada… Quede, pues, bien claro que queremos el Estatuto en plenitud y que una vez lleno el Estatuto pensamos en el artículo 150-2 de la Constitución y en la disposición adicional foral". O sea, que "el PNV sigue siendo íntegramente nacionalista, no va a claudicar en sus postulados de autogobierno".
Lástima que Garaikoetxea tenga que reconocer que el Estatuto de la Moncloa fue "el compromiso que suscribimos hace años". Y que "bien sabéis que tuvimos que dejar jirones de nuestras convicciones "porque no podíamos meter a nuestro pueblo en un callejón sin salida". Lástima que luego haya que decir que no es un callejón sin salida "el parón autonómico" pero que hay parón. Como hay "constante erosión, tanto legal como por vía de hecho, de las competencias y facultades garantizadas por el Estatuto". Y que "este Gobierno (del PSOE) y el anterior han dado oídos sordos a la constante oferta del PNV". Y que mediante un "chorro de disposiciones" hay "quienes vacían de contenido nuestro Estatuto". Todo eso dicen los órganos supremos del PNV.
El Aberri Eguna (el Día de la Patria Vasca) ha sido el domingo 22 de Abril. En el inmediato mes de mayo van a producirse acontecimientos fundamentales para el proceso que desemboca en la escisión del PNV.
El sábado 12 de mayo se celebra la Asamblea Nacional regional del PNV de Vizcaya para elegir la Ejecutiva regional, el BBB, el Bizkai Buru Batzar. Lo significativo es que hay dos listas, dos lisas que han hecho campaña. Y lo absolutamente significativo es que una de las listas (la encabezada por Sabin Zubiri) está promovida por Garaikoetxea mientas que la otra (encabezada por Mitxel Unzueta) es la lista del aparato del partido, la lista de Arzalluz, para entendernos. Es inútil repasar el programa de Zubiri (impreso) o el de Mitxel Unzueta buscando diferencias ideológicas explícitas. Las divergencias que existen se expresan subterráneamente. Las propuestas públicas son muy similares. Lo único advertible es un mayor énfasis en el sometimiento de las personas del PNV que ocupan cargos públicos a la disciplina del partido (en Unzueta). Y un mayor énfasis en "los necesarios contactos entre el partido y las instituciones" (en Zubiri)
Lo significativo, repetimos, es que haya dos listas. Y que una esté promovida por Garaikoetxea. Porque significa que el Lehendakari modifica su postura de no intervenir en la política interna del partido, para evitar una confrontación entre el Gobierno y el Partido.
Triunfa nítida y claramente la lista del aparato. Y unas declaraciones de Mitxel Unzueta a un periodista el lunes siguiente a su victoria sí son reveladoras del pensamiento de la fracción que, cuando se consuma la escisión, se queda con las siglas y el aparato. Dice Unzueta:
"El problema es que en Euskadi existe una fuerte conciencia de identificación nacional y que esta identidad está en peligro desde hace más de un siglo"…
"por tanto, el problema sólo puede resolverse mediante un gran pacto histórico entre el Estado español y el Pueblo Vasco. Un pacto basado en la mutua confianza y que establezca garantías de respecto de esa identidad vasca"
Le pregunta entonces el periodista "¿El problema es, pues, la soberanía?". Y la respuesta es muy importante porque revela el talante con que la fracción Arzalluz (el PNV ahora, después de la escisión) afronta el problema de la autodeterminación:
"Si por soberanía se entiende exclusivamente la creación de un Estado nacional, como se entendía a finales del siglo XIX, cuando Sabino Arana elaboró su doctrina, pues no. Es de ciegos no ver, a la hora del Parlamento europeo, de la unidad de cuenta (ECU) en la economía continental y demás, que ese concepto de soberanía equivalente a Estado-nación está en crisis. Yo creo que Arana acertó en su planteamiento, porque, frente al unitarismo del constitucionalismo español de su tiempo, no había otra forma de salvaguardar la identidad vasca que la de oponer a ese Estado unitario otro Estado: Euskadi independiente. Pero, en mi opinión, hoy habría que hablar más bien de círculos concéntricos de soberanía, y buscar aquella fórmula, de varias posibles, que posibilite aquel nivel de soberanía que garantice la pervivencia de la identidad y de la singularidad vascas. Nosotros no queremos crear fronteras sino eliminar las que existen, siempre que se reconozca el derecho al autogobierno".
Recalcamos al lector la importancia que revisten, como síntoma, estas declaraciones. Porque prefiguran el componente de fondo de lo que hemos llamado la "reacción Arzalluz" frente al fracaso del Estatuto. Es el intento de dar revestimiento ideológico a la renuncia del pueblo vasco a sus aspiraciones a la soberanía nacional, a sus aspiraciones a la independencia. Probablemente es una prudente actitud ante la ofensiva del Estado español para la "reconducción" del proceso autonómico. El problema es si esa prudente actitud va a ser suficientemente seguida por las masas vascas que votan PNV cuando existe un polo "duro" de acción independentista (ETA y HB). Lo que hemos llamado la "reacción Garaikoetxea" consiste, precisamente, en creer que ese retroceso, esa suavización del nacionalismo vasco en su retórica es excesiva y corre el riesgo de arrojar a las masas vascas al regazo de quienes mantienen nítida la exigencia de la soberanía nacional vasca. Por eso la "reacción Garaikoetxea", cuando cuaje en partido EA, reivindicará la retórica de la soberanía nacional, montará organización en la Euskadi incluida en el Estado francés, etc.
El 19 de mayo se produce un hecho que luego se revelará como el punto de no retorno en el proceso de escisión del PNV: la Asamblea Nacional del PNV, dominada por el aparato, decide la expulsión de todos los miembros de la Ejecutiva del Partido en Navarra (el Napar Buru Batzar). Motivo explícito: no haber respetado el pacto hecho por Mitxel Unzueta y Herrero Rodríguez de Miñón y no haber entregado el Gobierno de Navarra a la derecha navarrista como contraprestación a que CP permitió que el PNV se hiciera con las alcaldías capitalinas.
El 6 de junio el EBB nombra una Gestora para el PNV de Navarra. El 11 las asambleas municipales del PNV de Navarra nombran una Comisión de representantes como alternativa a la gestora. De hecho, la escisión del PNV ha comenzado. La Gestora no conseguirá, en dos años, más que levantar una apariencia de partido y sufrirá un brutal castigo electoral el 22.6.1986. los expulsados mantienen la coherencia y la cohesión del 90% de la militancia y la amplían. Cuando la escisión se consuma en septiembre de 1986 pasan en bloque al nuevo partido EA.
En septiembre de 1984 las diferencias entre el Gobierno de Garaikoetxea y el aparato del PNV se hacen ya insalvables. El EBB elabora un documento (que aprueba por unanimidad) "vinculante para todos los afiliados" sobre la visión e interpretación políticas que deben mantenerse sobre la Ley de Territorios Históricos. Lo que está en juego es la primacía del Gobierno Vasco sobre las Diputaciones en el decisivo asunto de los recursos económicos y su solución puede alumbrar un Gobierno Vasco fuerte o convertir a la Euskadi estatutaria en una laxa Confederación de Diputaciones beneficiarias de un simple proceso de descentralización administrativa (versión Garaikoetxea). La visión del EBB (de la "reacción Arzalluz") es que resulta imprescindible respetar los derechos de las Diputaciones porque sólo ese modelo haría posible algún día la incorporación de Navarra. Afirmaciones estas que recubren el propósito de "capear el temporal" del vaciamiento del Estatuto por Madrid atrincherándose en las Diputaciones, controladas por el PNV.
El conflicto, planteado en términos muy técnicos y abstrusos para las masas, recubre un conflicto entre dos fracciones de clase de la burguesía vasca: la fracción más "local" con fuerte implantación en los aparatos políticos y mercantiles y empresariales provinciales y la fracción más "cosmopolita", más integrada con el Capital Monopolista Internacionalizado. Si Garaikoetxea es el emblema de esta última fracción, José María Makua, el Diputado general de Vizcaya y hombre fuerte del aparato del PNV, es el emblema de la otra.
El 13 de septiembre Garaikoetxea, que ya conoce el documento del EBB, convoca urgentemente a su Gobierno y comienza una pelea que acabará con su cese. Cinco días después tiene que desmentir los rumores acerca de su posible dimisión ("No lo haré en la medida en que pueda sostener mis compromisos públicos"). Las negociaciones del vicelendakari en el seno de la Comisión Mixta Gobierno Vasco-Diputaciones que legalmente tiene que lograr un acuerdo imprescindible para aprobar los Presupuestos no llegan a buen puerto.
Es en esa difícil situación política en la que el Gobierno Vasco tiene que dar los primeros pasos en las negociaciones con el PSOE para conseguir un Pacto de Legislatura que permitiera resolver el empate a 32 en el Parlamento Vasco, que paraliza la política institucional. Las negociaciones son difíciles y largas (recuérdese el texto de Garcia Damborenea sobre Garaikoetxea que reprodujimos en el apartado anterior) Garaikoetxea no firmará el Pacto de Legislatura.
El clima está así de enrarecido cuando el 30 de Septiembre el PNV celebra su Alderdi Eguna en las campas de Salburua, junto a Vitoria. Yo mismo analicé en el nº 1361 de Punto y Hora lo que llamé "la confusa madeja del Alderdi Eguna 84 del PNV en Salburua" tras reconocer "que no es fácil apartar la hojarasca de las anécdotas":
"Pero siendo difícil hay que hacerlo. Hay que aplicar la lupa de la dialéctica para aislar y encontrar el nudo básico, la contradicción principal que recorre y atraviesa el cuerpo entero del PNV y de su política. Vale decir, el cuerpo entero de la política institucional de Euskadi Sur.
Esa contradicción principal aparece como los dos brazos de una tenaza que se están cerrando lenta pero implacablemente y que amenazan ya con destrozar la fuerza, la consistencia misma, del PNV. Los signos de esa tenaza son ya visibles. Más aún, fueron audibles para los que tuvieran oídos y los usaran para oir en las campas de Salburua.
La contradicción principal es el Estatuto de la Moncloa. El PNV está abrazado a ese Estatuto. Histórica e histéricamente abrazado. Agónicamente (en el doble sentido de la palabra) abrazado".
Hablé de "las angustiosas cabriolas mentales a que se vieron forzados los oradores del PNV a vueltas con su Estatuto". Que describí así:
"¡Pobres Garaikoetxea, Sudupe e Imaz!. Reconozco que estaban obligados a intentar una labor imposible. Que cada día que pasa se está haciendo más imposible. Ellos, las cúpulas dirigentes del PNV, han apostado la vida de este pueblo a una carta y ahora está ya claro que la baraja estaba marcada, el que reparte es un tahúr y quiere cobrar su apuesta.
La angustia impregnaba a Garaikoetxea cuando tremolaba: "Este Estatuto es la solución histórica para este pueblo". La angustia era el tapiz oculto bajo el triunfalismo borde de Sudupe cuando decía: "Animo que vamos por el buen camino. Mirad hacia atrás y acordaos…". Porque minutos, segundos casi, después tenían que cantar la gallina y reconocer "la paralización del proceso estatutario" (Sudupe), "no hemos avanzado en el Estatuto, sino que nos lo han pisoteado" (Imaz), "Y nos dicen que no. Y nos están diciendo que no y la responsabilidad será de ellos y no muestra cuando nosotros tenemos voluntad de cumplir el Estatuto…" (Garaikoetxea).
Ser y no ser. Ese es el problema las cúpulas del PNV tienen que hacer equilibrios porque tienen que emitir a sus bases dos mensajes contradictorios a la vez. tienen que seguir diciéndoles que el Estatuto es la vía buena, el camino adecuado para el autogobierno vasco. Y, a la vez, tienen que contarles que el Estatuto está siendo sistemáticamente vaciado, descafeinado. "Aguachinado" dijo concretamente Garakoetxea en Salburua.
La tragedia del PNV es que tiene que estar constantemente cantando loas y alabanzas a una magnífica autopista (el Estatuto) a la vez que reconoce que esa autopista lleva a ningún sitio…
… brilla la lucidez analítica de Garaikoetxea cuando les advierte (a los políticos españoles): "Es evidente que hay un soporte popular, minoritario pero considerable, que está haciendo viable y perdurable la existencia de ETA y por eso no se le puede dar una solución únicamente policial". Es una lucidez inútil. Porque Garaikoetxea pretende sacar como corolario de su descripción de la realidad el convencer a Madrid de que necesita tomarse en serio el Estatuto. "No se puede –dice Garaikoetxea –aguachinar el autogobierno porque eso es dar apoyo moral a los estrategas de la violencia". ¡Pobre Garaikoetxea! El sabe ya a estas alturas que el Estatuto fue una filfa, una engañifa, una promesa falsa tan falsa como la de Espartero. Hecho con la misma intención que la de Espartero: conseguir que los patriotas vascos rindieran sus armas. Lo sabe ya. le falta, aún, el coraje patriótico necesario para decirles a las bases del PNV: "nos equivocamos, tenían razón los que decían que íbamos por el mal camino". (135)
Dos hechos más deben resaltarse de aquel Alderdi Eguna como significativos para entender el proceso de la escisión del PNV. Uno de ellos, el que la periodista Charo Zarzalejos, especializada en la política vasca, resalta en su crónica/analisis La crisis del PNV en el Anuario 1987 de El Correo Español-El pueblo Vasco. Dice Zarzalejos:
"El hecho cierto es que había discrepancias objetivas entre el EBB y el Gobierno Vasco. Este último veía en las intenciones del Partido un afán político de debilitar a la institución común de la Comunidad Autónoma. Si a esto se unían acusaciones y las sospechas mutuas de ser controlado por el otro, se evidenciaba que la crisis iba más allá de la propia LTH (Ley de Territorios Históricos).
La celebración del Alderdi Eguna ese año 84, en el que participó Román Sudupe, lo hizo evidente. Sudupe reclamaba para el Partido un protagonismo que según los dirigentes del PNV estaba siendo arrebatado por Carlos Garaikoetxea. Aquello, dicho en público, supuso un mazazo, algo sin precedentes en la historia de un Partido que hasta entonces había tenido la virtud de saber arreglar sus conflictos dentro de su propia casa". (136)
El otro hecho resaltable fue la radicalización con la que se manifestaron los jóvenes de EGI, de las Juventudes del PNV. Su representante, al realizar la tradicional intervención como uno de los oradores en el Alderdi Eguna, fue rotundo al afirmar que Felipe González les tendría enfrente si pretendía acabar con la violencia nacionalista vasca mediante estrategias de exterminio. Añadiendo que "no piensen que acabando con ETA desaparecen los problemas de este pueblo. Aquí estamos miles de jóvenes dispuestos a continuar en la lucha por el autogobierno de este pueblo. Y para terminar con el ansia de libertad de este país tendrán que exterminarnos a todos nosotros".
Palabras que merecen reflexión. Porque una de dos: o responden a los sentimientos reales de los miles de jóvenes afiliados del PNV y EGI o no responden a ellos y lo que pasa es que el orador considera conveniente hacer uso de esa retórica. Si se trata de los primero sería una corroboración de los resultados de los sondeos que indican que los que consideran "patriotas" o "idealistas" a los etarras son muchos más que los que votan HB.
Y si se trata e retórica, pues igual. Porque uno no emplea una retórica si no piensa que va a encontrar eco en el auditorio.
Después del Alderdi Eguna los acontecimientos se precipitarían ya hacia el desenlace. Que se produjo tras un rosario de reuniones de la Asamblea Nacional del PNV. Garaikoetxea, apoyado por su Gobierno, insiste en que tiene que mantener su compromiso con el electorado y con el conjunto del País, compromiso que es incompatible con lo que pretende el EBB, concretado en el documento de septiembre sobre los criterios de obligado cumplimiento acerca de la LTH. Finalmente la Asamblea Nacional, en la madrugada del 18 de diciembre de 1984 en Artea, retiró su confianza al lehendakari. El 21 de diciembre la Asamblea Nacional del PNV designa a José Antonio Ardanza como sustituto de Garaikoetxea, para que los votos del PNV en el Parlamento Vasco le conviertan en Lehendakari.
En ese momento la ruptura del PNV en dos se había producido ya. Tardaría casi veinte meses y medio en consumarse el 13 de septiembre de 1986. Pero el PNV ya estaba roto. Isabel Martínez titula su reportaje en Tiempo (nº 138) sobre el cese: "El PNV, partido en dos por la guerra Arzalluz-Garaikoetxea". Y describe en él el clima de crispación entre los jóvenes de EGI (pro-Garaikoetxea) que, desde fuera de la sede Artea donde se celebra la Asamblea Nacional, apuntan los nombres de los jóvenes de EGI (pro-Arzalluz) que componen el servicio de orden que guarda el edificio. Y transcribe algo significativo que oye:
"Lo de arriba puede tener arreglo –dice alguien, señalando las ventanas todavía iluminadas del lugar de la reunión –, pero esto de aquí fuera no cura ya nunca". (137)
NOTAS AL SUBCAPITULO 7.4º
(135) Justo de la Cueva: "Crónica del Alderdi Eguna del PNV", en PUNTO Y HORA DE EUSKAL HERRIA nº 361.
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(136) Charo Zarzalejos: "La crisis del PNV", en el ANUARIO 1987 DE EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO, páginas 64-66.
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(137) Isabel Martinez. "El PNV partido en dos por la guerra Arzalluz-Garaikoetxea", en TIEMPO n º 138, 31 de diciembre de 1984, página 29.
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